Violencia contra la mujer: un eslabón que no se pierde

4 de Mayo del 2016
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Por: Redacción Vida y Salud. Machismo, cultura patriarcal, dominación, tradición de poder, etc. Son diversos los fenómenos a los que se les achaca la práctica retrógrada de maltratar a las mujeres. Aunque también hay hombres maltratados. En todo caso, es una acción injustificable, que denota una evolución incompleta del ser humano y que emparenta a quien la ejerce con los hábitos atávicos de los cavernícolas. Las investigaciones respecto del maltrato o violencia intrafamiliar precisan que la mayoría de las víctimas son las personas más vulnerables del grupo familiar, entre ellas las mujeres. En 2015 se tuvieron unas 18 mil solicitudes en todas las comisarías del municipio de Medellín frente a los diversos temas que allí se atienden. De ellas, unas nueve mil correspondieron a solicitudes de protección. En concepto de Uberney García Castaño, líder de la Unidad de Comisarías de Medellín, esto es muy grave, porque indica que el maltrato hacia la mujer sigue siendo una pandemia. Sin embargo, la violencia intrafamiliar no ocurre solo en estratos bajos. “La violencia intrafamiliar, como ocurre en nuestra sociedad, es un fenómeno mundial que no atiende estratos sociales, razas o sexos. En las clases sociales altas igual se da. Tal vez con otras modalidades de maltrato; tal vez no tanto físico, sino más psicológico y se da en altos índices”, afirma Duberney. Subregistro No obstante, los mismos estudios indican que el subregistro, es decir, el número de casos que no se denuncian, es igual a los hechos reportados. Esto eleva la cifra de maltrato al doble. “La gente no denuncia por muchas circunstancias: por temor, porque la mujer que vive la situación de violencia sufre una serie de desvalorizaciones psicológicas que le impiden empoderarse de su vida, tomar decisiones adecuadas y salir del problema”, asevera el funcionario. Estos casos que no se denuncian, sí son conocidos por otras instancias, tales como educadores, asesores espirituales o líderes sociales a quienes las víctimas se acercan, pero temen elevar denuncia ante las comisarías de familia o la Fiscalía General de la Nación. Causas Las causas son complejas. Según el líder de la Unidad de Comisarías, “el fenómeno es multicausal. Una de ellas es la tradición del poder que ejerce el rol masculino sobre lo femenino. Pero hay otros asuntos, desde trastornos mentales hasta falta de educación, precariedades económicas, hacinamiento, el alcoholismo… todo esto confluye en un factor que podríamos llamar cultural. Pero la problemática también está anclada en nuestra historia, en nuestra idiosincrasia y en nuestra personalidad, cuando la violencia tiene que ver con patologías, como muchos expertos lo han mencionado”. No faltan pretextos La mayoría de agresiones a las mujeres tienen origen en los celos de sus parejas. “Hay una problemática de salud mental alta, donde hay mucha celopatía, que es un trastorno mental que lleva a la persona a cometer abusos contra las mujeres, sin decir que eso no los haga responsables jurídicamente. Pero son personas que requieren de apoyo psicológico para que puedan cambiar esos paradigmas al ser abordados en su salud mental”, segura el señor Duberney García. Otro de los pretextos para castigar a las mujeres es que ellas no cumplan con el rol asignado, es decir, con las “obligaciones” que tradicionalmente se les asignan: debe ser la mujer de la casa, que se dedica a las tareas domésticas, debe estar todo el tiempo cuidando los hijos, etc. Cuando la pareja considera que no cumple con estas funciones, vienen los reclamos, que pueden pasar a las agresiones verbales físicas y psicológicas o a los “castigos” económicos o privativos.

No hay razón cultural, social, ideológica, económica ni de cualquier índole que avale la violencia contra la mujer. Ella debe ser proactiva ante el maltrato y hacer uso de los mecanismos legales de protección que garantizan sus derechos humanos.
Qué hacer Una mujer víctima de maltrato tiene dos opciones para hacer valer sus derechos, una no excluye a la otra: acudir a la Fiscalía General e interponer denuncia penal para que se investigue al presunto agresor por el delito de violencia. La otra vía es acudir a una comisaría de familia a solicitar medidas de protección. El señor García Castaño explica que la acción que se adelanta en las comisarías de familia es constitucional, es decir, protege los derechos humanos de la víctima y es regulada por las leyes de enfoque de género, que favorecen a las mujeres quienes, históricamente, han estado en desventaja frente a los hombres, lo cual muchas veces se traduce en violencia. Adicionalmente, en el caso de Medellín, existe una red de instituciones y de ONG que brindan apoyo a las mujeres víctimas de violencia, como es el caso de Persona y Familia, Cerfami, Unión Ciudadanas de Colombia, Pastoral Social de la Arquidiócesis, Centro de Familia de la UPB, etc. También, desde la institucionalidad pública está disponible la línea telefónica 106 Mujer, donde cualquier dama puede llamar a exponer su caso para que se activen las rutas de protección. Además, los centros de salud y los hospitales, que atienden a mujeres golpeadas o afectadas por violencia, tienen la obligación de reportar a las autoridades. Tips o recomendaciones Lo primero es que la mujer entienda que no es natural que sea maltratada. “La mujer no está supedita al hombre y menos para recibir violencia de él, en cualquier término”, explica nuestro experto. Debe quedar claro que la violencia no solo es física. Cualquier mortificación, humillación, amenaza, trato cruel o despectivo es violencia. Toda mujer debe saber que hay leyes que la protegen, que sus derechos humanos están protegidos por esa sola condición; que su dignidad de mujer no puede ser mancillada en nombre del amor; que instituciones, como la Fiscalía General o las comisarías de familia, le brindan ayuda. La mujer tiene que empoderarse de su propia vida: la violencia intrafamiliar es un fenómeno que para su resolución necesita que la víctima se movilice y pida ayuda y no espere a que el Estado la busque para ampararla. Terceros pueden mediar Cualquier persona puede instaurar denuncia penal, en caso de darse cuenta de que un tercero está siendo sujeto de violencia. “El delito es oficioso, es decir, que una vez que al fiscal le llegue la información de que hay una mujer víctima de violencia él debe investigar, así la víctima no vaya”, aclara el funcionario. “Lo que hace la comisaría es recibir el caso e ir a hacer una visita de verificación, entrevista a la persona o la cita para preguntarle si eso que se denunció por terceras personas y de manera anónima es cierto y si necesita protección”, aclara el líder de comisarías. Víctimas masculinas La violencia doméstica o intrafamiliar también toca a los hombres. Pero ellos, por lo general, no denuncian porque sienten temor de que los amigos o conocidos sepan de su situación y sean sujetos de burlas. Por otra parte, porque el hombre, por su cultura, cree que los tratos crueles y degradantes son parte de la cotidianidad. “Somos una sociedad muy violenta, donde los problemas, por insignificantes que sean, los asumimos de manera violenta, desafiando y amenazando con agresiones. El hombre muchas veces entiende que esos tratos son naturales o le da vergüenza denunciar”, refiere el funcionario. Sin embargo, son muchos menos los casos de hombres que los de mujeres maltratadas.











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