Sexo, reproducción y placer

28 de Junio del 2016
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Por: David Gutiérrez González, Psicólogo Sexólogo, experto en terapia de pareja. La sexualidad es la cualidad de ser sexuados, es decir, de vivir uno u otro sexo y todas las consecuencias que de ello se desprenden. Esta condición o cualidad es inherente al ser humano. Cada quien se construye como sujeto sexuado a lo largo de su biografía, por lo tanto la sexualidad es una vivencia y constituye un proceso único para cada quien. ¿Tener sexo? Relaciones sexuales es un término, bastante discutido y criticado, que da cuenta de ciertas prácticas del ámbito o dimensión erótica, la cual es parte de la sexualidad y tienen que ver con el desear al otro y con el placer comúnmente llamado sexual. En el lenguaje cotidiano se suele hablar de estas prácticas como “sexo”, pero en realidad el concepto de sexo da cuenta del hecho de ser sexuados, ser hombres y mujeres. Sexo, reproducción y placer son tres conceptos diferentes, aunque en el lenguaje cotidiano se siga confundiendo al sexo o bien con el placer o bien con la reproducción. Sexualidad: experiencia particular Cada quien recorre a lo largo de su vida un camino de sexuación o diferenciación biográfica, en el cual una cantidad de elementos sexuantes se reúnen y tienen coherencia por medio de la biografía del sujeto. Además, en cada sujeto sexuado se encuentra una combinación única de elementos de ambos sexos. La interacción entre ambos sexos es constante e inevitable. Debido a que cada quien vivencia o construye diferente su propia sexualidad, no es posible determinar en forma de recetario cómo se vive la sexualidad en cada etapa de vida. Sin embargo, existen algunas cuestiones que son frecuentes en los diferentes momentos de la vida aunque sean experienciadas de forma particular por cada sujeto.

Sexo, reproducción y placer son tres conceptos diferentes, aunque en el lenguaje cotidiano se siga confundiendo al sexo o bien con el placer o con la reproducción.
Sexualidad en las diferentes etapas de la vida En la adolescencia se dan grandes transformaciones en el cuerpo y en la identidad. Es el momento en que se da la activación de la función reproductiva. En algún momento de la adolescencia es común que se inicien las primeras relaciones románticas y que emerjan las denominadas relaciones sexuales. Además, en la adolescencia se comienzan a asumir nuevas responsabilidades y aparecen cuestiones frente a las cuales se deben tomar decisiones. Es frecuente también que las emociones de este periodo sean intensas y cambiantes. Este momento de la vida suele ser percibido como negativo por los adultos y ciertos aspectos de la sexualidad suelen ser vistos desde la óptica del riesgo o problema, lo cual no es necesariamente así. En la adultez las relaciones amorosas suelen transformarse y es común que emerjan aspectos como la convivencia con el otro y los hijos. En este periodo de la vida es cuando más comúnmente aparecen o comienzan a ser motivo de preocupación las denominadas disfunciones sexuales. En las mujeres, los problemas más frecuentes suelen ser la falta de deseo y la dificultad para tener orgasmos, mientras que en los hombres suelen serlo los relacionados con la eyaculación y la erección. Por otra parte, el nacimiento de los hijos puede llevar a que la pareja descuide su relación, al dedicarse exclusivamente al rol de padres.
Si la vida erótica y la relación de pareja se han cultivado, o si se realizan esfuerzos conjuntos por construir nuevas cosas en común, los cambios que devienen con la tercera edad no tienen por qué verse como un problema.
Cuidar la parte erótica En nuestra cultura la vivencia erótica suele asociarse con la juventud, lo que lleva a subestimar el erotismo en la adultez tardía. Circulan muchas creencias erróneas sobre la muerte de la vida erótica en algún momento de la vida. Pese a que existen cambios físicos, como por ejemplo la menopausia en las mujeres, la disminución de testosterona o los cambios en la respuesta de erección en los hombres, entre otros, la vida erótica puede continuar y adaptarse a dichos cambios. En la tercera edad suele haber mayor vulnerabilidad para la aparición de enfermedades, lo cual puede incidir en la respuesta sexual. Además, tanto en hombres como en mujeres, se dan cambios físicos a nivel de los órganos sexuales pélvicos. Por otro lado, el que los hijos se hayan ido del hogar puede desatar crisis. Sin embargo, si la vida erótica y la relación de pareja se han cultivado, o si se realizan esfuerzos conjuntos por construir nuevas cosas en común, dichos cambios no tienen por qué verse como un problema. Si quiere contactar al Dr. David Gutiérrez González lo puede hacer en el 057 – 4 – 403 55 24 o por el correo davidg28@gmail.com  











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