Mercurio y lactancia materna, un dilema de actualidad

20 de Septiembre del 2017
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La lactancia materna es recomendada por especialistas como el mejor método para nutrir a los infantes. Pero, de cara a los altos niveles de mercurio en Antioquia, es necesario indagar sobre los riesgos que implica su transferencia a infantes por medio de la leche materna.

Por: Vida y Salud

El mercurio es un químico que, por su alta toxicidad en humanos, ha sido clasificado por la OMS como una de las diez sustancias de mayor relevancia y peligrosidad para la salud pública. A raíz de procesos naturales —erupciones volcánicas y erosión— y humanos —como la industria, la minería y la producción energética—, este elemento y sus compuestos aparecen en nuestro hábitat y predisponen a las poblaciones a padecer trastornos de salud que afectan los sistemas inmunitario, digestivo y nervioso, así como los pulmones, la piel, los ojos y los riñones.

El mercurio ingresa a los organismos humanos por una dieta rica en pescado contaminado o cuando se lo inhala o ingiere durante el curso de labores mineras o industriales. Esto conlleva un riesgo aumentado de salud para las poblaciones en general, pero, dado que cierta cantidad de mercurio puede pasar de la sangre a la leche materna, introduciendo este peligroso químico en la dieta de los infantes, las madres lactantes deben tener precauciones especiales con lo que comen y en su exposición a sustancias nocivas.

Mercurio y salud humana

La toxicidad del mercurio varía según su forma química (elemental, inorgánica y orgánica) y según el organismo expuesto a sus efectos, siendo los fetos y los infantes la población con afectaciones de mayor gravedad. Ellos, por encontrarse en procesos constantes de crecimiento, pueden desarrollar alteraciones nerviosas y mentales a raíz de su exposición prematura y excesiva al mercurio, sea que éste provenga del ambiente en el que son criados o por vía de la leche materna que reciben. Pero, a la vez, la lactancia materna es un proceso de vital importancia para los infantes pues, a nivel nutricional, les provee una dieta rica y balanceada que refuerza su inmunidad mientras genera lazos de afecto que son provechosos para madre e hijo a lo largo de todo su proceso vital. Sin embargo, las madres con altos niveles de mercurio en la sangre transfieren cierta proporción de este peligroso elemento a la leche materna y, consiguientemente, al cuerpo de sus hijos, lo cual puede generar problemas del desarrollo mental y psicológico.

Estudios realizados en las islas Seychelles (1995) y Feroe (2005) han sopesado los efectos adversos del mercurio en infantes de cara a los beneficios de la lactancia materna. Sus conclusiones plantean que, en términos generales, los niños amamantados reportan mejor desarrollo neuropsicológico que aquellos alimentados con fórmula, incluso en estas islas donde el alto consumo de pescados marinos implica una ingesta considerable de compuestos de mercurio. Es claro, sin embargo, que estos resultados dependen de la concentración de mercurio en las madres y en la leche materna y que, en casos de niveles más altos de este metal, pueden ocurrir consecuencias nefastas para los infantes.

El caso antioquen?o

Los reportes recientes de niveles elevadísimos de mercurio en tejidos humanos (pelo, sangre, orina y leche materna) en municipios mineros antioqueños (El Bagre, Zaragoza, Remedios y Segovia) implica por tanto un doble reto y una doble oportunidad. De una parte, exige continuar con las investigaciones y adaptar a nuestro medio las estrategias científicas que permitan sopesar los riesgos y beneficios de la lactancia materna en zonas de alta concentración de mercurio. Y, de otra, demanda fortalecer la normatividad y los programas de prevención y promoción en las zonas referidas para aminorar o eliminar este pernicioso elemento de las áreas de habitación humana.

En esta situación, por tanto, se hace necesario comprometer a todos los estamentos de la comunidad para garantizar la salud y el florecimiento de las poblaciones: La academia debe continuar indagando sobre los efectos del mercurio en todas las personas, pero especialmente en las madres lactantes y sus bebés; las instituciones gubernamentales deben desarrollar políticas públicas que brinden mayor seguridad a las poblaciones de las áreas de riesgo; y los pobladores de éstas deben estar atentos a los lineamientos de los estamentos mencionados para convertirse en agentes efectivos de su propio cuidado y de los que más los necesitan: los niños.

Este tema de actualidad y cuidado será desarrollado por dos especialistas de la Segunda Semana de la Nutrición Inteligente, que dialogarán sobre lactancia y mercurio en los auditorios de la Plaza de la Libertad el miércoles 27 de septiembre.

 

¿Cómo ingresa el mercurio al organismo?

El mercurio depositado en la tierra es liberado por volcanes, por erosión y por procesos industriales como la minería y la producción energética. Luego, el mercurio entra en los organismos vivos cuando respiran o se alimentan y comienza a circular en la cadena alimenticia hasta llegar a los organismos superiores, generando alteraciones de salud que pueden ser de gran severidad.

 

¿Cuáles son las principales fuentes de mercurio en nuestra región?

El mercurio ingresa al organismo de los antioqueños principalmente por dos vías: por los residuos de la polución minera e industrial, y por el consumo desmedido de pescados grandes. Para enfrentar la primera fuente hace falta dignificar y regular adecuadamente la minería y la industria en Antioquia. Para controlar la segunda, es pertinente consumir pescados más pequeños, seleccionar especies con bajo contenido de mercurio y mantener la mesura: comer pescado dos o tres veces a la semana suele ser seguro para la salud.











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