Madrugue a hacer ejercicio

1 de Agosto del 2016
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Para ser adultos saludables es necesario adquirir buenos hábitos desde jóvenes. Hacer ejercicio es uno de ellos.

Por: Redacción Vida y Salud. Con información de kidshealth.org

 

Es bien sabido que los hábitos de comportamiento se adquieren durante los primeros años de vida. Por eso, es importante inculcar en la temprana edad la sana costumbre de hacer ejercicio, pues cuando adultos se justificará en la ocupación por trabajo o estudio la excusa para no hacerlo.

Por paradójico que parezca, realizar ejercicio o practicar algún deporte relaja del estrés y cansancio del trabajo cotidiano. Además, genera bienestar no solo físico, al aumentar los niveles de energía, sino emocional y mental.

 

Efectos benéficos del ejercicio

El ejercicio hace que el cuerpo produzca endorfinas, unas sustancias químicas que nos hacen sentir en paz y felices. Por eso puede ayudar a dormir mejor, así como en problemas de salud mental, como la depresión leve y la baja autoestima.

Ayuda a envejecer bien. 

Las mujeres son proclives a la osteoporosis (debilitamiento de los huesos) Ejercicios que impliquen cargar el propio peso, como correr o andar de prisa, ayudan a mantener fuertes los huesos.

Reduce riesgo de enfermedades.

Ayuda a prevenir la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial, cáncer, obesidad, ansiedad y depresión, enfermedades cada vez más frecuentes en los adolescentes.

Ayuda a mejorar el aspecto.

Al quemar calorías, la persona se ve más delgada. Hacer ejercicio es una de las mejores formas de mantener un peso saludable

 

Tipos de ejercicio

Una rutina adecuada debe incluir tres componentes: aeróbico, fuerza y flexibilidad.

Ejercicios aeróbicos:

 Son especialmente indicados para fortalecer el sistema cardiovascular, pues hacen que el corazón lata más de prisa y que los músculos utilicen más oxígeno. Son ejercicios aeróbicos: la natación, el baloncesto, el fútbol, el balonmano, montar bicicleta, bailar, patinar o trotar.

Los expertos recomiendan que los adolescentes realicen unas tres sesiones de 60 minutos de actividad física vigorosa por semana. Es bueno destacar que este tipo de ejercicio se puede hacer en conjunto o de manera individual.

 

 

 

 

Ejercicios de flexibilidad:

 Un cuerpo flexible, es aquel en que los músculos y las articulaciones se estiran y doblan con facilidad, lo cual previene distensiones y esguinces y mejora el rendimiento deportivo. Actividades, como el baile, las artes marciales, el ballet, las clases de pilates y el yoga son buenas opciones.

 

 

 

 

 

Ejercicios de fuerza: 

Además del corazón, es necesario fortalecer los demás músculos. Ello permite mayor resistencia, protege las articulaciones y previene lesiones. Este tipo de ejercicio permite quemar calorías y evitar la acumulación de grasas.

Para fortalecer los brazos son buenas las flexiones; para las piernas, sirve correr, ir en bici o patinar; para tonificar los músculos abdominales son útiles los pilates, el yoga y los abdominales.

 

 

 

 

Disfrutar es la clave

Las personas abandonan los programas de ejercicios porque se aburren en ellos. Lo ideal es probar diferentes opciones, hasta encontrar las que más les gusten. Para eso hay que atender la personalidad de cada quien, si le agradan los deportes de conjunto o más bien los individuales; si se requiere dinero para practicarlo; el tiempo y horario de que se dispone, así como las condiciones y limitaciones físicas.

Un entrenador o un asistente de gimnasio pueden ayudar a establecer un programa de ejercicios adecuado.

 

 

 

 

Evitar los excesos

Hacer demasiado ejercicio para perder peso no es saludable. El cuerpo necesita suficientes calorías para funcionar correctamente. Los adolescentes y jóvenes requieren de energía como combustible para completar el proceso de crecimiento. Por eso excederse en el ejercicio puede descompensar el organismo. Es prudente solicitar orientación al respecto al médico de confianza, al personal capacitado de la institución educativa o a los padres.

Se aconseja entrenarse como máximo cinco días por semana, aunque se puede más que eso, siempre y cuando sean deportes diferentes, por ejemplo: natación y ciclismo si se es jugador de fútbol.

Una de las mejores cosas del ejercicio es que nunca es demasiado tarde para empezar y que actividades simples, como trapear o sacar a pasear el perro son formas de hacer ejercicio cuando se está empezando.

Lo importante es crear el hábito y mantenerlo en la edad adulta, siendo conscientes de que es inteligente hacer ejercicio.

 

Ejercicio Vs. contaminación urbana

Dada la contaminación del aire que se registra en las grandes urbes, se cuestiona si realizar actividad física en estos ambientes no resulta más perjudicial para su salud.

Se ha confirmado que exponerse a la contaminación del aire afecta negativamente a la salud, al producir o agudizar patologías respiratorias, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

También es cierto que realizar ejercicio físico produce mayor ventilación pulmonar respiratoria y, por ende, absorción de contaminantes.

No obstante, un estudio científico publicado el año pasado en la revista Environmental Health Perspectives indica que la actividad física es benéfica, inclusive si se realiza en ciudades con una alta contaminación atmosférica.

El trabajo, estudió casi 53 mil personas de Dinamarca y evaluó la cantidad de ejercicio realizado, los niveles de contaminación y la mortalidad a lo largo de la investigación (13 años por participante) Según los autores “aquellos participantes que realizaron ejercicio y estuvieron expuestos a altos niveles de contaminación no vieron incrementada su mortalidad u otras asociaciones, lo que indica los abundantes efectos beneficiosos que tiene realizar actividad física sobre la mortalidad, incluso en un ambiente urbano con contaminación atmosférica”.











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