En Colombia la salud mental está en crisis

5 de Febrero del 2016
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Por: AGENCIA MEDICAL A esa conclusión llegan profesionales de la salud y población en general. Reclaman atención urgente y completa para estos pacientes. Menos de un psiquiatra por cada 100 mil habitantes, uno de cada cinco colombianos tiene algún trastorno mental, hay poca disponibilidad en los servicios de salud, la consulta con el especialista es complicada, las citas no son periódicas, no se puede hacer seguimiento ni control al paciente. ¿Hacen falta más argumentos para diagnosticar la salud mental en el país? La respuesta es sencilla: está en sala de urgencias. Para Mariette Betancourt, una ciudadana de a pie, “el tema de la salud mental en Colombia lo analizan muy superficialmente. Creo que los profesionales en esta materia diagnostican a los pacientes simplemente haciéndoles dos o tres preguntas y con eso ya los empiezan a formular, dándoles tranquilizantes, que cada vez los vuelven más dependientes”. A este panorama se suma la falta de educación de las personas, no solo para identificar a tiempo la presencia de una de estas patologías, sino para que el entorno acepte a estos pacientes y, peor aún, les dé oportunidades para emplearse.

La depresión es uno de los trastornos mentales que más se ven en consulta, pese a que las personas todavía no visitan al especialista con la frecuencia que deberían por temor al estigma.
Señala el portal elpacientecolombiano.com que “estereotipos, prejuicios, mayor dificultad para acceder a los servicios de salud, educación, trabajo y discriminación son algunos de los componentes del estigma que sufren millones de personas en el mundo hoy a causa de los frecuentes trastornos mentales y que afectan, en Colombia, a dos de cada cinco personas adultas, sin distinción de raza, ocupación, nivel socioeconómico o área geográfica”. Y es que el estigma lo único que logra es que la condición del paciente se agrave, pues para no ser señalados se esconden y niegan a sus amigos y compañeros de trabajo su diagnóstico, pues precisamente, la ignorancia hace que sean vistos con otros ojos, despedidos de su trabajo y, en el peor de los casos, abandonados por sus familias. El asunto de la estigmatización no es propio de los adultos. Un estudio publicado por The Lancet Psyquiatry concluye que la intimidación por los compañeros de la infancia tiene efectos sobre la psicopatología, las tendencias suicidas y la criminalidad en la edad adulta. Un caso revelado por elpacientecolombiano.com deja ver lo complejo de esta situación. “Me llamo Carolina, tengo 23 años, abogada y madre de una hermosa niña de un año. Soy bipolar y en mi oficina se dieron cuenta cuando le llevé la incapacidad a mi jefe, quien vio que provenía de una clínica psiquiátrica, muy conocida en Bogotá. Desde entonces y a pesar de ser amigas desde la universidad me trata muy diferente, hasta con temor. Pero lo más grave es que les contó a otras personas y desde entonces mi autoestima está disminuida, ya no me invitan a reuniones sociales como antes”. En este caso las palabras sobran, pero queda espacio para una pregunta ¿hasta cuándo estos pacientes deberán cargar con ese lastre injustificado? “Aquí la mayoría de la gente vive con tristeza, impotencia, inconforme. Estamos mal”, apunta Natalia Acevedo Serna, una ciudadana que asegura que cada vez más las personas luchan por buscar una salida a sus dificultades.
“Estereotipos, prejuicios, mayor dificultad para acceder a los servicios de salud, educación, trabajo y discriminación son algunos de los componentes del estigma que sufren millones de personas en el mundo hoy a causa de los frecuentes trastornos mentales y que afectan, en Colombia, a dos de cada cinco personas adultas, sin distinción de raza, ocupación, nivel socioeconómico o área geográfica”. www.elpacientecolombiano.com
Hay múltiples causas para los trastornos mentales Pese al llamado a la población general de mirar con detalle la salud mental, la observación también va dirigida a los profesionales de la salud, pues como bien lo confirma el Manual de Depresión y Suicidio del Hospital Universitario San Vicente Fundación, a pesar de los avances en salud mental en los últimos años, muchas veces, los médicos diagnostican y tratan dolores y no tienen en cuenta, que pueden deberse a alteraciones mentales. La psicóloga Diana Campuzano señala, además, que muchos de los pacientes con enfermedad mental están subdiagnosticados porque, especialmente los hombres, no consultan, “no quieren sentirse débiles, tienen resistencia al cambio. Puede haber muchos hombres con una salud mental alterada, pero no quieren consultar; eso es algo muy cultural por la sociedad machista en la que vivimos, entonces prefieren estar ocultos”. El abuso de la tecnología, que genera problemas de socialización, es otra de las razones que, sumadas a las ya conocidas, alteran la salud mental de la población. No es raro ver a edades muy tempranas niños usando de manera desmedida, celulares, tablets y demás aparatos tecnológicos. Esto hace que crezcan en soledad y, por supuesto, desarrollen dificultades para hacer amigos y encontrar pares, una causa potencial para el desarrollo de trastornos de tipo depresivo. Más psicoterapia, menos medicamentos La dependencia es uno de los mayores temores a los que se enfrentan familiares y cuidadores de pacientes con enfermedades mentales. Sin embargo, destaca Campuzano que el tratamiento en estos casos es multidisciplinario y en él intervienen psiquiatras y psicólogos, pues las terapias cognitivo-conductuales han demostrado eficiencia en estos casos. “La primera medida para el tratamiento debe ser la psicoterapia y, en la medida de lo posible, medicar solo en caso extremo. La falta de consulta en psicoterapia y la resistencia cultural nos impiden trabajar por los pacientes que nos necesitan. La población en general debe saber que todos sufrimos algún trastorno mental, por pequeño que sea, si no se trabajan debilidades y miedos no vamos a progresar nunca. Hay que dejar de lado los estigmas, solo pensar en el bienestar propio y así como cuido el cuerpo, cuidar el alma. No hay que tomar medicamentos para sentirse bien, el bienestar va en uno mismo, en quererse y conocerse”, concluye la psicóloga.











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