Disminuye el embarazo adolescente, pero se sigue reproduciendo la pobreza

14 de Agosto del 2017
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Por: Vida y Salud

El embarazo en adolescentes, uno de los principales factores que contribuyen a la mortalidad materna e infantil y al círculo de enfermedad y pobreza, viene disminuyendo en Colombia y el mundo, pero sigue impactando las posibilidades de futuro de esta población.

Si una niña o adolescente hoy día queda embarazada, no será abandonada en la Isla del Castigo ni lanzada por un acantilado como era lo usual hace muchos años en algunas regiones de Uganda en África; pero sí es seguro que ese embarazo a edad temprana, golpea negativamente el potencial de su futuro y al tener su hijo reproduce un círculo perpetuo de pobreza con menos oportunidades.

Cuando una adolescente se embaraza o tiene un hijo, su salud, educación, potencial de obtener ingresos y todo su futuro quedan en peligro: se aumenta significativamente el riesgo de quedar atrapada en una vida sumida en la pobreza, la exclusión y la impotencia. El embarazo adolescente se da en todos los rincones del mundo, pero las niñas pobres, sin educación, de minorías étnicas o grupos marginados, y de áreas remotas y rurales, tienen 3 veces más riesgo de quedar embarazadas que sus pares educadas y de zonas urbanas, concluyen informes anuales del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

Uno de los objetivos de la Convención de los Derechos del Niño (1989), es la reducción contundente del embarazo adolescente. En términos de política pública, es importante atenderlo, dados sus efectos en salud, acumulación de capital humano y desempeño laboral de las jóvenes abocadas a la maternidad temprana. En salud, las adolescentes embarazadas tienen menores probabilidades de acceder a cuidados prenatales, atención institucional del parto y cuidados del post-parto, por lo que son más proclives a sufrir complicaciones en el embarazo y el parto, que ponen en peligro su vida o la del bebé. Además, están en mayor riesgo de practicarse abortos ilegales e inseguros.

De ahí que las complicaciones del embarazo y el parto constituyen la principal causa de mortalidad de mujeres con edades entre 15-19 años en los países de bajos y medianos ingresos. Se estima que en 2008 se realizaron 3 millones de abortos inseguros a adolescentes en estos países. En cuanto al bebé, los hijos de madres adolescentes tienen mayores riesgos de sufrir nacimiento pre-término, bajo peso al nacer, asfixia y mortalidad perinatal (Organización Mundial de la Salud -OMS-, 2011).

 

Y en materia económica, el embarazo adolescente tiene repercusiones negativas para las jóvenes, sus familias y sus comunidades. El embarazo precoz tiende a inducir que las niñas abandonen sus estudios: con escasa o ninguna educación tendrá menos aptitudes para el trabajo, por lo que acumulan un menor capital humano y reducen sus posibilidades de engancharse en un empleo. En el largo plazo, tienen menores ingresos, lo que incide negativamente en el crecimiento económico del país, pues se pierden los ingresos anuales que una mujer joven hubiera ganado a lo largo de su vida de no haber tenido un embarazo precoz. También se reduce la probabilidad de terminar estudios de educación superior. Por ello la tasa de embarazo adolescente es uno de los principales obstáculos a nivel nacional para que las mujeres del país superen los contextos de pobreza y desigualdad.

 

Baja embarazo adolescente en el mundo

Si bien desde 1990 se registra un descenso considerable, aunque irregular, en las tasas de natalidad entre las adolescentes, un 11% aproximadamente de todos los nacimientos en el mundo (que equivalen a unos 16 millones) se producen todavía entre muchachas de 15 a 19 años, y un millón más entre menores de 15 años, informa la OMS. La gran mayoría de esos nacimientos (95%) ocurren en países de ingresos bajos y medianos.

En las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2014 se indica que la tasa media de natalidad mundial entre adolescentes de 15 a 19 años, es de 49 por 1.000 muchachas. Las tasas nacionales oscilan de 1 a 299 nacimientos por 1.000 muchachas, siendo las más altas las del África Subsahariana.

El embarazo precoz es un problema a nivel mundial: Cada día, en los países en desarrollo, 20.000 niñas menores de 18 años dan a luz y 200 mueren a causa de complicaciones del embarazo o el parto. A nivel mundial, 7.3 millones de adolescentes se convierten en madres cada año, de las cuales 2 millones son menores de 15 años, un número que puede aumentar a 3 millones en el año 2030, si no se revierte la tendencia.

Los adolescentes representan aproximadamente el 18% de la población mundial y el 88% de ellos viven en países en desarrollo. Se estima que unas 70.000 adolescentes de estos países mueren cada año por complicaciones durante el embarazo o el parto. Además, niñas embarazadas antes de los 15 años, tienen el doble de riesgo de muerte materna.

América Latina: región con más embarazo adolescente

Aunque los programas de difusión de la sexualidad y prevención, de planificación familiar y métodos anticonceptivos han sido efectivos en regiones del mundo como África o el sudeste asiático al reducir embarazos adolescentes, en Latinoamérica el número sigue creciendo. Así se afirmó en la I Conferencia de América Latina y del Caribe para reducir inequidades en Salud Sexual y Reproductiva (LAC2016), en septiembre de 2016 en Cartagena.

Representantes de 22 gobiernos y organizaciones de la sociedad civil analizaron el aumento de cifras de embarazo adolescente, de muertes en los partos y por abortos mal practicados, a pesar de las mejoras en cobertura educativa y de salud en cada país. Se hizo un llamado a disponer además de leyes y protocolos específicos, a promover entre jóvenes los servicios de salud sexual y reproductiva para postergar, planificar y/o evitar embarazos no deseados.

En Latinoamérica, la mortalidad materna está entre las 3 primeras causas de muerte entre 15 y 19 años, los abortos inseguros se acercan a 670.000 por año y las tasas de embarazo adolescente (16.5%) son superiores a las de África (14.1%). Los Estados y organizaciones civiles deben unir esfuerzos de promoción de programas de planificación familiar.

2% de disminución del embarazo adolescente en 2015 en Colombia: ENDS

?En diciembre pasado, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) 2015 destacó la disminución del embarazo adolescente en Colombia en alrededor de 2 puntos porcentuales: pasó de 19.5% en 2010 a 17.4% en 2015. Ello significa que el 17.4% de las mujeres entre 15 y 19 años ya son madres o han estado embarazadas: una de cada 5 mujeres menores de 19 años ha tenido un embarazo. Esta cifra es el primer descenso de este indicador en 20 años y la más baja en los últimos 15 años, lo que muestra un punto de inflexión importante en la tendencia creciente de la problemática.

La situación en la zona rural es más preocupante, pues allí la tasa es del 26% frente al 17% en la zona urbana. Los departamentos con más alto índice son Amazonas, Guainía, Vichada, Chocó y Cesar.

La ENDS también concluyó que la educación juega un papel crucial como determinante de comportamientos reproductivos y como el principal vehículo para que las personas y sus hogares superen los círculos de pobreza y exclusión. Siete de cada 100 adolescentes tienen que abandonar el colegio por estar embarazadas y la reducción de embarazos en adolescentes impactó más a los niveles socioeconómicos altos que a los bajos.

Entre 2008 y 2016 se redujo 20% el embarazo adolescente en Colombia: Dane

Al igual que en la mayoría de países de Occidente, donde en los últimos años cayó la natalidad y aumentó el envejecimiento de la población, en 2016 Colombia registró un mínimo histórico de nacimientos y un máximo de defunciones. Según informe del Dane del pasado 31 de marzo, en 2016 se registraron 641.493 nacimientos, la cifra preliminar más baja desde que empezaron los registros en 1998, y 207.158 defunciones, la cifra preliminar de defunciones más alta desde 1998.

La cifra de nacimientos denota la sostenida reducción de la natalidad y la de defunciones el continuo envejecimiento: sigue reduciéndose el crecimiento de la población colombiana.

Y dentro de esa reducción de natalidad, el embarazo adolescente siguió bajando en números y proporción: a nivel nacional, el embarazo adolescente pasó de un máximo de 167.422 casos en 2008 a 134.454 en 2016, una reducción de 20% en 8 años. En 2012 alcanzó una proporción de 24% sobre el total de nacimientos nacionales y en 2016 esa proporción se redujo hasta 20.9%.

Según el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, parte de la caída de embarazos en adolescentes es atribuible al aumento de 6% en el uso de condón en este grupo poblacional (según ENDS 2015, lo cual implica un cambio sociocultural importante).

En Antioquia la caída del número de embarazos adolescentes fue mucho más alta que el promedio nacional, al pasar de 23.898 casos en 2006 a 16.537 en 2016, una caída de 31% en 10 años. Sin embargo, la proporción de nacimientos por madres adolescentes sobre el total de nacimientos en Antioquia sigue superando al promedio nacional en más de un punto porcentual: mientras el promedio nacional es de 20.9% en 2016, el de Antioquia es 22.1%.

En Bogotá, según la Secretaría de Salud Distrital, en 2016 se registraron 233 partos de niñas: cada 36 horas una niña fue mamá. Aunque hay mejoría respecto de 2015, cuando la tasa era de una niña dando a luz cada 24 horas, sigue siendo muy elevada, especialmente al considerar los factores socioeconómicos detrás de esos números.

El primero es la correlación directa de los embarazos a temprana edad con el abuso sexual; según estadísticas de 2016, en 11 casos el padre fue otro menor de 14 años, en 147 fue alguien entre los 15 y 19 años, y 75 fueron hombres entre los 20 y 60 años. Otro factor: es mucho más probable que una menor de edad embarazada abandone sus estudios y quede atrapada en contextos de pobreza, lo cual le coarta posibilidades de desarrollar un plan de vida distinto a criar sus hijos y aumenta la desigualdad de género en el país. Y otro factor es asumir la maternidad como mecanismo de protección en contextos violentos.

En los últimos 6 años, 2.892 niñas en Bogotá tuvieron su primer hijo antes de cumplir 14 años, siendo 2010 el año con índice más alto, con 515 casos. Sin embargo, comparando año tras año, el índice de embarazo de niñas en la ciudad se redujo en 58%.

Llama la atención el caso de La Candelaria, localidad que en 2013 alcanzó una tasa de 29% de embarazos de menores de 14 años por cada 100.000 habitantes y en 2016 logró que el indicador cayera a cero, mediante atención psicosocial para prevenir embarazos. Se atendieron 400 estudiantes que, por su condición socioeconómica y entorno, estaban expuestas a tener un bebé. También fueron muy útiles las campañas de sensibilización que hizo la red hospitalaria del sur de Bogotá, que trabajó métodos de prevención con los niños.

En Medellín también hay leve disminución: Medellín Cómo Vamos

 

En Medellín la proporción de embarazo adolescente llegó a un máximo de 23.7% en 2007 y luego empezó a descender, llegando a una tasa de 18.9% en 2016, señaló el informe “Medellín Cómo Vamos 2016”. El descenso se debió primordialmente a la proporción de embarazos en mujeres de 15 a 19 años, que pasó de 8.038 casos en 2008 a 5.840 a 2016, reducción de 27%, que en tasas equivalió a pasar de 22.6% a 18.1%. La proporción de embarazos en niñas de 10 a 14 años se mantuvo relativamente estable, entre 0.9% y 1.0%, aunque en valores absolutos los casos se redujeron al pasar de 382 en 2006 a 277 en 2016.

 

Pese al descenso en la proporción de embarazos y tasa de fecundidad en adolescentes, en Medellín hay claras diferencias territoriales. Para niñas entre 10 y 14 años la tasa de fecundidad varía de forma importante por comunas y corregimientos: cada año varias comunas exceden considerablemente la tasa de fecundidad de Medellín para ese grupo de edad. Entre 2013-2016, las comunas de Popular, La Candelaria, San Javier, Santa Cruz, Manrique, Aranjuez y Villa Hermosa tienen tasas superiores a las de la ciudad. Esto contrasta con Poblado y Laureles-Estadio, cuya tasa general es cercana a cero; en 2015 la tasa de fecundidad en adolescentes en La Candelaria dobló la tasa de la ciudad.

 

En adolescentes entre 15 y 19 años, en comunas y corregimientos hay patrones de concentración del embarazo adolescente más claros y persistentes: 8 comunas superan la tasa de fecundidad de Medellín, sin avances significativos entre 2013-2016: Popular, Manrique, San Javier, Villa Hermosa, Santa Cruz, Aranjuez, Robledo y Buenos Aires. En tanto, las comunas El Poblado y Laureles-Estadio tuvieron la menor tasa de fecundidad en adolescentes. Se destaca el caso de las comunas Popular y Manrique, cuya tasa de fecundidad supera con creces la de la ciudad: durante los 4 años analizados la tasa de fecundidad de Popular fue, en promedio, 1.8 veces la de Medellín para este grupo etario y en Manrique fue 1.5 veces la de Medellín.











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