Disipando mitos sobre salud sexual.

14 de Agosto del 2017
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Por: Vida y Salud, con asesoría del Dr. Mauricio Lozano.

Los que ya somos mayores recordamos la época de pánico generalizado por el VIH que ocurrió en las décadas de los años ochenta y noventa. En ese entonces, las campañas de promoción de la salud eran constantes y respondían al flagelo mortal de la epidemia de SIDA que alcanzó su máximo pico entre 2004 y 2005 con 2 millones de fallecimientos anuales.

 

En la actualidad, la situación de las personas que tienen VIH ha mejorado gracias a avances farmacológicos y terapéuticos. Paralelamente, las tasas de contagio por VIH se han visto reducidas a nivel global continuamente desde el año 1997, debido en gran medida a la efectividad de las estrategias de promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Con técnicas efectivas, hemos logrado convertir este trastorno en una patología crónica más.

 

El éxito de estos proyectos ha confirmado la necesidad de seguir invirtiendo cada día en educación sexual efectiva e incluyente, que dote a los individuos de información certera y apropiada para poder cuidar su salud. Por esta razón, hoy y siempre seguimos luchando contra la ignorancia y la desinformación con el fin de prolongar los éxitos que venimos cosechando hace ya dos décadas.

 

Este asunto es especialmente importante en el presente, pues la disipación del pánico general por el SIDA ha presenciado un incremento en la transmisión de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) como la gonorrea y la sífilis.

 

Tener VIH es una sentencia de muerte.

FALSO: Tener el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no equivale a una sentencia de muerte. Con atención médica sencilla y fácil de seguir, un paciente seropositivo puede llevar una vida digna y saludable y evitar llegar al estadio de SIDA donde su salud y su vida pueden verse comprometidas. Eso sí, es importante mantener rutinas que promuevan la salud, como acudir oportunamente a las citas médicas, tener una adherencia adecuada a los regímenes de medicamentos antirretrovirales y seguir una dieta balanceada complementada por ejercicios apropiados. Con esto prevendrás las complicaciones asociadas al VIH.

 

No necesito cuidados especiales para usar efectivamente un condón.

FALSO: El preservativo es altamente efectivo en la prevención de infecciones de transmisión sexual, siempre y cuando se sigan ciertas instrucciones sencillas: No uses un condón más de una vez; evita utilizar doble condón (la fricción puede causar rupturas y exponerte a riesgos); y usa una lubricación adecuada. Igualmente, la efectividad del condón se garantiza cuando lo usas apropiadamente: póntelo con una erección firme que garantice que se sostenga sobre el pene, y recuerda remover la burbuja de aire que pueda quedar en la punta. Nunca lo destapes con los dientes u objetos cortopunzantes que pueden generar fisuras en el material.

 

Un mosquito o una toalla pueden infectarme de VIH.

FALSO: El VIH y las ITS se transmiten por contacto de fluidos genitales o sangre, pero NO tienen riesgos asociados a la picadura de mosquitos o a compartir elementos de uso cotidiano (ejemplos: toallas, cubiertos, ropa de cama, sillas….). A pesar de esto es importante recordar que los cepillos de dientes y las cuchillas de afeitar pueden transmitir bacterias y virus de una persona a otra, al igual que el uso compartido de agujas hipodérmicas o equipos de tatuaje. Prevén el estigma asociado a las ITS estando enterado sobre los riesgos verdaderos de transmisión y, a la vez, cuídate conociendo los objetos y prácticas que pueden poner en peligro tu salud.

 

Solo las personas promiscuas están en riesgo de contraer una ITS.

FALSO: Si bien tener varias parejas sexuales multiplica el riesgo de contraer una ITS, cualquier persona sexualmente activa puede resultar contagiada en un encuentro sexual poco seguro. Es falso igualmente creer que solo las poblaciones de alto riesgo —hombres que tienen sexo con hombres, adictos a drogas intravenosas, personas que ejercen el comercio sexual— están expuestas a estas infecciones. Todos, sin excepción, corremos riesgos cuando no nos protegemos. Y tampoco es verídico pensar que tener un único contacto sexual —o hacerlo de manera breve— mejore las posibilidades de transmisión: tener relaciones sexuales siempre comporta un riesgo de infección.

 

Tener o haber tenido una ITS evita la infección por otras.

FALSO: Los microorganismos responsables de las ITS son variados y comprenden virus y bacterias que no compiten entre sí: estar infectado por uno de estos patógenos NO te protege de infecciones asociadas a otros. De hecho, padecer algunas ITS puede propiciar el contagio por otros microorganismos, pues las lesiones —verrugas, chancros, etc.— incrementan la permeabilidad de las mucosas, exponiendo tu cuerpo con mayor facilidad. El único mecanismo 100% efectivo para prevenir el contagio es la abstinencia, pero con el uso responsable y continuo del condón, suplementado por exámenes clínicos frecuentes, podemos lograr una sexualidad más segura.

 

Puedo notar claramente que alguien —o yo mismo— padece una ITS.

FALSO: Varias ITS son usualmente asintomáticas o presentan unos síntomas tan leves que la persona que las padece puede no darse cuenta de su estado, o creer que es resultado de una patología no asociada a la sexualidad. En realidad, la única forma de confirmar que te encuentras sano se logra mediante exámenes de laboratorio que descarten la infección por patógenos asintomáticos. Recuerda también que algunos de los microorganismos transmisibles sexualmente pueden generar síntomas de corta duración que pueden pasar inadvertidos. Si te has expuesto a situaciones de riesgo, lo indicado es acudir a un centro de salud para ser examinado y descartar infecciones.

 

La única forma de adquirir una ITS es a través de la penetración.

FALSO: El sexo penetrativo implica mayores riesgos de contagio, siendo el sexo anal más riesgoso que el vaginal, pero teniendo ambos en común el hecho de que llevarlos a cabo sin protección implica poner en riesgo tu estado de salud presente y futuro —algunas ITS pueden comprometer la fertilidad, la audición, la vista e, incluso, la vida. Además, el sexo oral puede ser una forma muy efectiva de adquirir una infección cuando se practica de manera insegura —sin utilizar condón en el caso de los hombres o barreras bucales con mujeres. Recuerda que la ausencia de síntomas como lesiones NO implica que puedas bajar la guardia en materia de protección: protégete siempre, incluso para el sexo oral.


El agua y el jabón, o el agua de la piscina, o el calor del jacuzzi eliminan las ITS.

FALSO: Ni el agua, ni el jabón, ni el cloro, ni las altas temperaturas son medidas que erradiquen los patógenos responsables de las ITS. Ninguno de estos métodos es efectivo para la prevención o el tratamiento de ITS. Los protocolos clínicos actuales consideran que la única estrategia efectiva para eliminar las ITS de origen bacteriano -gonorrea, clamidia, sífilis- es el uso responsable de antibióticos, ingiriéndolos oportunamente y cumpliendo cada dosis. Para las infecciones virales existen también estrategias medicamentosas, como en el caso de los síntomas del herpes que pueden mejorar con la aplicación de cremas. Para el VIH y los virus de la hepatitis B y C existen igualmente tratamientos que deben ser recetados y supervisados por médicos.

 

El VIH se no puede prevenir.

FALSO: Cada uno puede hacer mucho para protegerse de las ITS sin dejar de tener relaciones sexuales. Aunque la abstinencia es la única manera 100% efectiva de prevenir las ITS, existen otras estrategias como el uso del preservativo y los juegos eróticos que permiten disfrutar del goce sexual con un riesgo disminuido de contraer VIH u otras ITS. Además, en países como Estados Unidos se fortalecen cada día más las terapias medicamentosas para prevenir el contagio por VIH. El PreP —Pre-exposure Prophylaxis, es decir, tratamiento preventivo anterior a la exposición— consiste en tomar un medicamento diariamente que previene el contagio por VIH, pero esta estrategia de alta efectividad no ha sido implementada aun en Colombia. El PreP, además, NO te protege ante otras infecciones como la sífilis, la gonorrea y las hepatitis B o C.











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