Cuídalos desde la lonchera

4 de Septiembre del 2014
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Roscón, papitas, salchipapas, perros, malta, yogur y gaseosas. No es una plaza; es la tienda escolar de un colegio. Y el menú sigue: panzerottis, tortas de carne, pastel de pollo, queso o arequipe… Pese al cuidado que se pueda tener con la alimentación de los menores en casa, la dieta, a la hora de las loncheras, puede estropear definitivamente la salud de los niños. Por ejemplo, Daniel, un pequeño de siete años de una escuela en el nororiente de Medellín, lleva en sus manos una malta y un sánduche hecho en casa. Ánderson, su compañero, lleva un paquete de papitas de limón y una cajita de jugo. Cada uno podría estar ingiriendo más de 600 calorías en ese recreo, cuando la recomendación para su edad no excede, en promedio, las mil 200 diarias. Por ello, es preferible evitar los productos empacados, como las galletas o las papas fritas, ya que tienen altos contenidos de grasas saturadas. Del mismo modo, aunque haya jugos que se venden con la etiqueta de ‘naturales’ y en porciones que parecen adecuadas para los niños, muchos de ellos traen químicos y azúcares agregados. Epidemia de gorditos Hace unos años se creía que los bebés y niños rollizos eran saludables. Aunque esa época ya pasó, el incremento en la ingesta de comida “chatarra” ha llevado a que se aumente el porcentaje de niños y adolescentes malnutridos. De acuerdo con la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia, realizada en 2010, uno de cada seis niños del país tiene sobrepeso u obesidad. Pero no solo se trata del número de calorías que deban consumir. Cuando los menores comen productos chatarra corren riesgos de desarrollar obesidad, anemia, estreñimiento y una serie de problemas digestivos que acarrearán toda la vida. En algunos colegios la situación es de tal gravedad, que han convocado a los padres de familia para solicitarles que les preparen loncheras saludables a sus alumnos. Tal es el caso del colegio La Presentación de Campoamor, al suroccidente de Medellín, donde los profesores estaban alarmados, porque ya se presentaban casos de niñas menores de 10 años que tenían gastritis y acidez, fruto de la alimentación basada en paqueticos. Así le ocurre a Juliana. Ella tiene 12 años, estudia en un colegio del occidente de Medellín, en el sector del Estadio. Para el recreo lleva un banano, un pastel de pollo y una gaseosa pequeña. Marta Valencia, su mamá, es cajera en un banco de la ciudad y admite que le empaca “chucherías” por falta de tiempo. Esa falta de tiempo podría resultarle cara en un futuro. Tal y como asegura la nutricionista y dietista Lina Valencia: aunque los niños no presenten siempre síntomas derivados de su mala alimentación, cuando crezcan podrían derivar en diabetes, hipertensión, problemas de colesterol y triglicéridos, entre otros. Recomendaciones Los papás deben tener cuidado de alimentar de manera adecuada a los menores. Por ello, la especialista Valencia, sostiene que “para que los niños tengan una buena alimentación en la edad escolar es importante que cuando estén en la primera infancia les enseñemos a comer de todo, para que ellos aprendan a distinguir sabores y a gustarles todas las preparaciones”. Al momento de prepararles la lonchera, Valencia propone que a los niños se les empaquen comidas coloridas, de forma que sean más llamativas. Así, no habrá inconveniente cuando al niño se le empaque en la maleta una lonchera con frutas, sánduches o cualquier comida hecha en casa. “Si hablamos de que los niños están consumiendo entre uno y dos refrigerios, tendríamos que pensar en alimentos más nutritivos, como frutas, alimentos llenos de proteína, como el queso, que les sirvan para la etapa de crecimiento en que se encuentran”, afirma la nutricionista. Como todo empieza en casa, es importante que los padres enseñen a sus hijos, con el ejemplo, a alimentarse bien, con productos lácteos, frutas naturales, cereales y frutos secos. Aunque las calorías que los niños deben consumir dependen de la edad, se recomienda que cada comida proporcione unas 150 calorías a los preescolares, 200 a los de escuela y 250 calorías a los preadolescentes. Siempre es mejor cocinar los alimentos a la plancha, asarlos al horno, o al vapor, en vez de fritos. Además, es mejor consumir menos apanados, para reducir el aporte calórico de la dieta. Asimismo, se deben evitar los cereales de caja. Aunque se los venda como productos para desayunar, la elevada cantidad de azúcares y bajo nivel de nutrientes no los hace indicados para los menores.











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